miércoles, 17 de septiembre de 2008

Evolucionar o morir

Las "best practices" o buenas prácticas... casi todo el mundo ha oído hablar de ellas, casi todo el mundo conoce, en general, sus principios y sus beneficios. Entonces, ¿Por qué no se utilizan?. ¿Por qué representa una dificultad trabajar con ellas y no se entienden como un beneficio?. Ante estas preguntas, suele ser común argumentar cuestiones relacionadas con costes e inversiones, por no hablar de recursos, sobrecarga de trabajo, etc., aunque desde mi opinión y siendo un tanto generalista, la parte más importante de la dificultad reside en un aspecto conceptual: la preponderancia de un tipo de pensamiento tecnicista. Una forma de pensamiento impermeable muy común y extendida entre muchos de los especialistas del sector, que hace que se perciban como una "Filosofía" en vez de hacerlo como una experiencia práctica que ha demostrado su eficacia y su utilidad en el contexto en el que se ha aplicado. ¡El eterno binomio de la teoría y la práctica!, a pesar de que ambos términos no sean semánticamente opuestos.

No resulta sorprendente que bajo este prisma se perciba negativamente, si se tiene en cuenta que el principio central, o dicho de otro modo, lo que lo hará posible, se fundamenta en un cambio de mentalidad. ¿Filosofía, entonces? En parte y sólo en parte.

Analizando la evolución de género humano, resulta curioso que el mayor logro a nivel de desarrollo (sin tener en cuenta aquí el desarrollo físico) se dé fundamentalmente en el ámbito tecnológico. A lo largo de millones de años de evolución, hemos sido capaces de pasar de la "ingeniería" lítica más arcaica a la ingeniería tecnológica más innovadora. ¿Cuál ha sido el denominador común de semejante logro? Simplificándolo mucho:

a) La predisposición mental que ha permitido ir un paso más allá, no sólo visualizando el resultado, sino que también asumiendo la dificultad e incluso el riesgo implícito. En resumen: el cambio.

b) La sistematización y optimización de procesos productivos mecanizables basados en los principios de la mejora continua (Plan - Do - Check - Act).

Vemos pues que ambos conceptos son complementarios y forman parte de un todo. Ahora bien, el segundo sólo será posible si el primero ha tenido lugar, estamos entonces ante una decisión trascendente:

Evolucionar o morir

2 comentarios:

Pep dijo...

El problema de percepción de las "Best practices" creo que reside en la manera de introducirlo dentro del pensamiento tecnicista al que haces referencia. Y que no se tiene en cuenta el binomio técnico/máquina y que propicia este pensamiento.

En distintos ámbitos de la sociedad, huyendo de los sectores tecnológicos, se puede observar en un sinfín de sectores la utilización de procedimientos que permiten la elaboración de un producto o la obtención de un fin.

Podemos afirmar que un panadero no utiliza "buenas practicas" para hacer pan ? En cambio, quien se atrevería a ir a contárselo en términos "Itileros" ?
Por el contrario si le preguntamos como hace el pan, seguramente que su respuesta será: "Tal y como lo hacia mi Padre" (Best Practices).

A mi entender, y volviendo a la pregunta inicial: "¿Por qué no se utilizan?"
- Creo que la aproximación que se hace de este concepto, a la hora de introducir las BP, no es del todo correcta ni acorde muchas veces al receptor, lo que provoca irremediablemente la no predisposición mental y por tanto al cambio.

David Ortega dijo...

En el libro "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva" de Stephen Covey leí hace tiempo una frase de Marilyn Ferguson que transcribo:

"Nadie puede convencer a otro de que cambie. Cada uno de nosotros custodia una puerta del cambio que sólo puede abrirse desde adentro. No podemos abrir la puerta del otro ni con argumentos ni con apelaciones emocionales"

Quizás la frase final es un poco tajante, pero estoy de acuerdo lo que dice Pep de que debe existir una predisposición mental al cambio.