Cuenta esta fábula de Esopo [1] que una mañana un granjero descubrió que una de sus gallinas había puesto un
huevo de oro macizo. Dudando de la validez del hallazgo, lo llevó al orfebre de
la ciudad, quien tras confirmarle el valor del material, le compró el huevo.
Cada mañana la gallina ponía un nuevo huevo de oro que el granjero vendía por
una considerable cantidad obteniendo un indudable beneficio.
Un buen día, la codicia y la impaciencia se adueñaron del granjero, y
no pudiendo esperar al día siguiente decidió matar a la gallina para extraer de
una sola vez todos los huevos de oro; pero al abrirla, se percató que en su
interior no había nada. Su gallina era como todas las demás. Había matado a su
principal fuente de beneficio.
Una de las interpretaciones más comunes que se hace de esta fábula,
analizada desde una perspectiva económica, tiene relación con la efectividad, y
viene a decir lo siguiente: si no se mantiene el equilibrio entre la producción,
entendida como resultado, y la productividad, entendida como capacidad de
producción, difícilmente se conseguirá alcanzar la eficacia.
Extrapolando esta interpretación al mundo de las TI, podemos
considerarla un tanto inexacta, ya que no siempre puede encontrarse una correlación
positiva entre volumen de producción y eficacia. Dicho de otro modo: no por más producir, más efectivo se es.
La eficacia, por tanto, participa de la incorporación de otro elemento
fundamental al proceso productivo: las
capacidades.
Las personas somos a la vez, recursos y capacidades. Somos mano de obra
para la producción y un conjunto de aptitudes para su transformación. Dos
aspectos de un binomio que no debería nunca segregarse, puesto que su finalidad
en sí misma es crear valor.
Si nos basamos en
ITIL [2] como modelo de gestión de servicios, veremos
que sus “buenas prácticas” se fundamentan en los que se ha dado en
llamar las 4 Ps, es decir, la confluencia y amalgama de Productos (tecnología),
Personas, Procesos y Partners. Pero obsérvese que esa P de “Personas” (People),
uno de los pilares principales, no se mantiene sólo a nivel de recursos o FTE’s
(Full Time Equivalent). No. Esa P representa a los principales “hacedores”
(enablers) que hacen posible la transformación de los recursos en valor
mediante la puesta en marcha de procesos definidos. Por tanto, la creación de “valor” depende de las personas como recursos
en la misma medida que depende de las personas como capacidades. De aspectos
tan intangibles como el conocimiento, la capacidad de aprendizaje, la
experiencia, la creatividad, la visión, la intuición, la flexibilidad, la
capacidad de gestión, el entusiasmo o la motivación.
Es precisamente este
valor entendido en su conjunto el que proporciona el equilibrio, ya no solo
entre producción y productividad, sino también entre beneficio y eficacia.
[1] Fábula de la gallina de los huevos de oro
[2] ITIL® is a Registered Trade Mark of the Office of Government Commerce in the United Kingdom and other countries.









